Os presentamos a Ana Estrada de ¿Quién es el jefe? La marca de los consumidores.

De origen rural, se marchó a la ciudad para formarse pero su trabajo la ha devuelto a sus orígenes. O ¿es al contrario? ¿Será que sus orígenes han pesado tanto en sus decisiones que ha terminado volviendo al entorno rural y desarrollando su trabajo para mejorar éste? Nosotros creemos que es más bien lo segundo. Y os la traemos porque nos parece un ejemplo a seguir por nuestros jóvenes. Sus orígenes son agrícolas y está orgullosa de ello.

Pero dejemos que sea ella quien os lo cuente en primera persona. Os presentamos a Ana.

Me llamo Ana Estrada, tengo 29 años y, como diría Machado, mi infancia son recuerdos de una huerta en Cordobilla. Una aldea de unos 300 habitantes creada por el Instituto Nacional de Colonización en la que una treintena de familias llegaron a primeros de los años 60 cargadas de chiquillos, ilusiones, no poca hambre y unos pedazos de tierra para sembrar de futuro sus vidas. Aquí he pasado mi niñez y juventud entre terrones, olivos y surcos de hortalizas, escuchando a mis padres repetirme y repetirme hasta la saciedad que estudiase para no terminar siendo una simple hortelana como ellos, mis abuelos y todas las generaciones de las que tenemos memoria en mi familia, tanto por parte de padre como de madre.

Y estudié, ya ves si estudié: 2 carreras, 1 máster, 2 idiomas, alguna que otra especialización, bastantes intercambios internacionales, trabajo en organismos internacionales; ¡hasta una experiencia en Naciones Unidas!… Y todo, para llegar a entender y poder contestarles que:

ser hortelana no tiene nada de simple, es un orgullo y no podría haberme tocado un origen mejor; que la agricultura es una profesión loable, llena de sabiduría y belleza; y que solo necesita una cosa, que no pequeña: ser valorada social y económicamente con dignidad.

Con un sentimiento de rabia cada vez mayor a medida que, por una parte, iba conociendo sobre el inhumano y desequilibrado funcionamiento del sistema agroalimentario a nivel global; y, por otra parte, sobre el enorme desconocimiento que tenemos las y los consumidores acerca de la realidad que hay detrás de los alimentos que consumimos, llego entusiasmada a ser parte de  ¿Quién es el jefe? La marca de los consumidores.

Esta es una maravillosa iniciativa que propone como solución a estas dos grandes cuestiones paralelas, algo bastante sencillo y de sentido común pero que no se había hecho hasta el momento: dejar de ser objetos pasivos de este sistema de “jefes” que desconocemos y ser nosotrxs consumidores quienes pasemos a la acción impulsando un modelo de consumo basado en la equidad, transparencia y honestidad en la cadena alimentaria. De esta manera, conseguimos alimentos que conocemos en profundidad, al mismo tiempo que garantizamos una remuneración justa a sus productores y un mayor respeto al ecosistema del que son parte.

Esto lo hacemos alimento a alimento, fundamentalmente a través de cuestionarios online de acceso libre y gratuito, en los que, a través de votaciones colectivas, decidimos primero, qué productos queremos que formen parte de la iniciativa y, una vez tenemos los más votados, configuramos sus precios y criterios de producción (origen, remuneración a productores, bienestar animal) para después encontrar socios productores, industriales  y distribuidores que puedan llevarlos a cabo y ponerlos a la venta.

De esta manera, ya están en el mercado la leche, huevos y aceite de oliva co-creados colectivamente y, ahora mismo  estamos configurando nuestro 4º producto: Las naranjas, cuyo cuestionario os invito a votar aquí.

Todos estos productos tienen en común, por tanto, ser ejemplos tangibles de equidad en la cadena alimentaria porque la transparencia y remuneración justa a sus productores son pilares fundamentales de la iniciativa. Y, además, estos tres productos vienen de 3 zonas particularmente afectadas por la despoblación rural como son Zamora, provincia que más población ha perdido en el último año; zona sierra de Jaén y Turleque, pueblo pequeño de Toledo.

Además de la remuneración justa, en todos los productos se destinan unos céntimos a fondos de apoyo a determinadas causas sociales relacionadas con la despoblación o la transformación del sistema de producción hacia uno más sostenible.

Nuestra ambición es que cunda el ejemplo y llegue el momento en el que no sea necesario resaltar la justa remuneración o transparencia en un producto por ser ya estos valores inherentes a la cadena. No tenemos duda de que un sector primario próspero se traduce en la prosperidad y riqueza de nuestros pueblos y sus gentes.

A nivel personal, poder coordinar esta iniciativa es una gran satisfacción, todo un desafío y una aventura apasionante. Por eso, os animo encarecidamente a que seáis parte de este movimiento, votéis los cuestionarios y contribuyáis al crecimiento de la iniciativa probando los productos y/o siguiéndonos a través de las redes sociales como Facebook o Instagram.

 

Mi email es ana@lamarcadelosconsumidores.es y será un placer recibir vuestros mensajes con inquietudes, sugerencias o cualquier cosa que os apetezca contarme.

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, podemos cambiar el mundo”

¡Gracias, Ana! Nos encanta tu historia y nos inspira.

 

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